Se agrava crisis ambiental en Bosque de Niebla y en río Pixquiac por agrotóxicos
Por Patricia Barradas
Xalapa, Ver.- Habitantes y colectivos ambientalistas de la zona alta de Coatepec y San Andrés Tlalnelhuayocan alzaron la voz ante lo que califican como una crisis ambiental y de salud pública provocada por la deforestación del Bosque de Niebla y el uso intensivo de agroquímicos, principalmente en cultivos de papa.
Durante conferencia de prensa, integrantes de distintos grupos ambientalistas señalaron que, pese a la presentación de denuncias formales ante diversas instancias de gobierno, no han recibido respuestas concretas ni soluciones efectivas.
Jaime Velasco, ambientalista originario de Zoncuantla, explicó que desde el 18 de febrero del año pasado ha interpuesto 24 denuncias ante dependencias de los tres niveles de gobierno, sin que hasta ahora exista atención real a sus señalamientos.
Detalló que incluso promovió un amparo contra la Comisión Nacional del Agua para obtener una respuesta puntual, sin embargo la dependencia federal argumentó que la contaminación por agrotóxicos no es de su competencia y sugirió que sean los ayuntamientos quienes atiendan la problemática.
El activista describió que la comunidad de Zoncuantla, depende del manantial Ojo de Agua, ubicado geográficamente en el municipio de Tlalnelhuayocan pero administrado por la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatepec, lo que ha generado confusión y evasión de responsabilidades entre autoridades.
“Ha sido un ir y venir entre instituciones, nadie asume su responsabilidad, la única respuesta del ayuntamiento de Coatepec fue proponer un foro sobre la papa, mientras el problema sigue creciendo”, señaló.
Velasco también denunció que pese a múltiples mesas de trabajo realizadas con autoridades, no se ha dado seguimiento a los acuerdos, algunos casos, las respuestas han sido informales, incluso mediante mensajes de texto, sin resolver de fondo las denuncias.
Advirtió que la situación ya comienza a reflejarse en la salud de la población, con reportes de afectaciones en la piel, inflamación de ganglios, así como casos de cáncer y fallecimientos que aseguran habitantes, podrían estar relacionados con la exposición a químicos.
Alertó sobre un fenómeno emergente de desplazamiento forzado, ya que algunas familias han abandonado sus viviendas debido a las constantes fumigaciones cercanas.
Por su parte, el biólogo Eduardo Aranda, integrante del grupo Amigos del Pixquiac indicó que desde hace más de 20 años han monitoreado la calidad del agua del río Pixquiac, detectando deterioro progresivo asociado a la pérdida de cobertura forestal y la expansión de cultivos intensivos.
Explicó que el monitoreo de un río permite identificar daños ambientales, en este caso han encontrado evidencias de contaminación, reducción en la disponibilidad de agua y afectaciones a la biodiversidad.
Señaló que en la región se ha incrementado la llegada de agricultores provenientes de otros estados, quienes rentan terrenos para sembrar papa, eliminando completamente el bosque para instalar este cultivo, el cual no es propio de la zona.
“Para producir papa de gran tamaño se utilizan agroquímicos de manera calendarizada, sin considerar las condiciones del ecosistema, en una región con pendientes pronunciadas y abundantes manantiales, estos químicos escurren fácilmente y terminan contaminando ríos y fuentes de agua”, explicó.
El especialista advirtió que esta situación no solo afecta a las comunidades rurales, sino también a la población de Xalapa y zonas aledañas, debido a la interconexión de los sistemas hídricos.
En tanto, Cirilo Elotlán Gómez, integrante del Consejo General del Café, expresó que la preocupación ha crecido en los últimos meses, ya que anteriormente el foco estaba en la zona baja por la tala de árboles para cultivos como limón, ahora el problema se ha extendido a las zonas altas con la siembra de papa.
Indicó que en febrero pasado, durante una reunión institucional, varios municipios manifestaron su inconformidad por la contaminación derivada de este cultivo.
Criticó además la falta de acciones concretas por parte de las autoridades, a quienes acusó de limitarse a realizar estudios y diagnósticos que no se traducen en soluciones reales para el sector.
Ante este panorama, propuso impulsar alternativas productivas como el cultivo de café en zonas altas, el cual puede desarrollarse por encima de los mil 500 metros sobre el nivel del mar y convivir con otros cultivos como aguacate, macadamia o zapote, favoreciendo la restauración del ecosistema.
“El café es una opción viable porque permite recuperar la cobertura forestal al mismo tiempo, generar ingresos a mediano plazo, de lo contrario, la contaminación seguirá avanzando y terminará afectando a toda la región”, advirtió.
Finalmente, los ambientalistas coincidieron en la urgencia de que las autoridades municipales, estatales y federales asuman su responsabilidad y atiendan de manera inmediata la problemática, antes de que los daños ambientales y sociales sean irreversibles.
